conocer y descubrir lugares cercanos y remotos

los lugares que tuve la suerte de conocer y los que conoceré algún día.

domingo, 2 de agosto de 2020

el gato blanco del Muro de los Lamentos

Desde hacía mucho, mucho tiempo quería conocer Israel.

No porque tuviera raíces en esa zona, sino  porque en el transcurso de mi escuela primaria en una escuela católica, había oído nombrar constantemente  a Jerusalen, Belen, Nazareth, Judea, y otros lugares de ese país.

Viajé a Israel con una aerolínea que primero me llevó a Roma, ciudad que ya conocía muy bien, pero que no dudé en recorrer una vez más. Al terminar la escala, el vuelo que me llevó de Roma a Israel, aterrizó en el aeropuerto Internacional Ben Gurión a 15 km de Tel Aviv.

Tel Aviv es una hermosa ciudad cosmopolita y moderna, en la costa del Mediterraneo. Esta ciudad es el corazón cultural de Israel y también tiene hermosas playas. Su paseo marítimo Tayelet, es especialmente hermoso, el mercado central (mercado del Carmel) animado y colorido, la antigua ciudad de Jaffa con sus calles laberínticas y llenas de historia, el bulevar Rothschild arbolado, hermoso y concurrido, el Museo de Arte de Tel Aviv con sus apreciadas obras y exposiciones.

Después de dos días en Tel Aviv nos dirigimos a los montes de Judea, a Jerusalen a 55 km de distancia.

Que se puede decir de Jerusalen que no se haya dicho ya. La ciudad santa para las tres grandes religiones monoteístas: cristianismo, judaismo e islamismo.

La gran mayoría de los monumentos históricos de esta ciudad se encuentran en la ciudad antigua:  la explanada de las mezquitas, la mezquita de Al Aqsa, la cúpula de la Roca, la basílica del Santo Sepulcro, la Vía Dolorosa, el monte Sión, el Sepulcro de David, el monte de los Olivos, el huerto de Getsemani.En la ciudad Nueva de Jerusalen el Museo de Israel que guarda los manuscritos del Mar Muerto y el Museo del Holocausto, que recuerda las víctimas de la Shoah, de la segunda guerra mundial.

El extenso recorrido que realicé por Jerusalen y sus históricos lugares incluyó la visita al Muro de las Lamentaciones o Muro de los lamentos, el Kotel. El muro de los lamentos es el lugar más sagrado del judaísmo. El muro abarca los restos del templo de Jerusalen construido alrededor del año 536 a C y destruido por los romanos en el año 70 de nuestra era. De acuerdo con la historia el muro fue dejado en pie para recordarle a los judíos su derrota ante los romanos, por eso se llama muro de las lamentaciones, pero los judíos lo ven como la promesa de que siempre quedará algo en pie de su templo sagrado. De acuerdo a la tradición judía, solo los hombres pueden orar ante él, pero hay un sector destinado a las mujeres.  Y hacia ese sector me dirigí cuando pude notar que me seguía un hermoso gato blanco.

Entre las cosas mundanas que llamaron mi atención en Jerusalen no puedo dejar de mencionar la asombrosa cantidad de gatos callejeros que hay en la ciudad. Para una amante de los gatos como yo, era una situación que no podía pasar desapercibida. Se calcula que en Israel hay casi un millón de gatos callejeros, una de las densidades más elevadas del mundo. Algunos guías turísticos o los residentes de la ciudad dicen que los británicos, que gobernaron Jerusalen entre 1917 y 1948 fueron los responsables de introducir a los gatos en la ciudad para combatir una gran invasión de ratas, pero se ha demostrado que los animalitos llevan miles de años allí y que descienden directamente del gato africano domesticado por los antiguos egipcios porque en el ADN de los gatos de Jerusalen no hay rastros de genes de especies europeas. Sea cual sea el origen de los “gatos jerusalinos” lo cierto es que son amigables, cariñosos y están bien alimentados, los gobiernos de los municipios los vacunan y esterilizan pero algunos no son castrados porque no es fácil censar y seguir a los gatos, por lo que la población gatuna aumenta o se mantiene estable y los habitantes en su gran mayoría los protege y los alimenta.

El gato blanco que me seguía hacia el sector femenino del muro de los lamentos, se pegaba a mi pierna y su ronroneo me distraía de lo que me había llevado hasta ahí. Me agaché y levanté en brazos al hermoso gato que me miraba a los ojos con su mirada inescrutable. Estaba pensando en la remota posibilidad de traerme un gato israelí a mi casa, cuando una mujer con un inequívoco acento argentino, llama al minino diciéndole Fausto, no molestes a la señora. La mujer que llamó  Fausto al gato, se acerca y me pregunta en inglés ¿le gustan los gatos?. Yo le contesté en ”argentino”, si me encantan. La señora comenzó a reírse y me dice, “yo también soy argentina, el acento y la forma de hablar nos delata”. Y continuó contándome la historia de Fausto. Ella lo había recogido de la calle cuando era un cachorrito pero el gato no se resignaba a ser un gato enteramente doméstico y de tanto en tanto, salía de su casa a confraternizar con los turistas. Era indudable que Fausto era capaz de reconocer a una compatriota de su dueña entre la multitud. Fausto me acompañó al sector adecuado del muro de los lamentos y después de un buen rato, se fue caminando lentamente hacia su casa, con la hermosa cola blanca en alto

 

 

 


CINQUE TERRE

RECORRER CINQUE TERRE

Cinque Terre es un conjunto de ciudades costeras en la Riviera Italiana de varios siglos de antigüedad, una de las más hermosas zonas de Italia. Las ciudades son Monterosso, Vernazza, Corniglia, Manarola y Riomaggiore. Las casas coloridas, los hermosos jardines, los viñedos, se asoman en empinadas terrazas, los puertos están llenos de botes pesqueros y los restaurantes y tratorias ofrecen las mas deliciosas comidas italianas. Un sendero de excursión el SENTIERO AZZURRO en el acantilado, conecta las cinco ciudades que puede recorrerse andando, si estas en condiciones de realizar una larga caminata, aproximadamente 10 km de costa.

Estos hermosos pueblos costeros italianos han conservado intactas sus características debido a la tipografia del terreno (grandes pendientes sobre el mar) limitando el tráfico de vehículos en las zonas urbanas, permitiendo exclusivamente la circulación de peatones.

A Cinque Terre se puede acceder en tren, ya que un ferrocarril une las cinco ciudades y las estaciones del tren están a pocos metros del centro histórico. También se puede llegar en barco (exclusivamente en primavera y verano), la vista de cada una de las ciudades desde el barco es insuperable.Asimismo se puede hacer el recorrido en auto pero hay que tener en cuenta que el acceso a las ciudades con vehículos particulares no se permite.

A Cinque Terre se puede llegar cómodamente desde Génova, La Spezia, Lerici, Portofino, Levanto o Sestri Levanti.

Cuando visité la zona lo hice desde La Spezia, una hermosa ciudad en la Riviera del Levante en la región de Liguria. Es una ciudad de puerto muy bonita y que generalmente en verano sirve de punto de partida para visitar el parque Nacional de Cinque Terre ya que se encuentra a unos 18 km de la ciudad. La Spezia está muy bien comunicada con las ciudades de Cinque Terre por tren (tarda alrededor de 30 min) y en barco desde el puerto.

El puerto de la Spezia se encuentra dentro del Golfo de los Poetas, se puede cruzar a través de un puente yendo a un pequeño islote que soporta el puerto, también vale la pena recorrer el paseo marítimo que es muy bonito.

Los barcos a Cinque Terre salen con bastante frecuencia  y se detienen en Monterosso, Vernazza, Manarola, Riomaggiore y Corniglia. También hay conexiones con las ciudades de Levanto, Portofino y la isla de Palmaria.

Se recomienda comprar un boleto de un dia (o de medio día) que permite bajar en cada ciudad y luego tomar otro bote para seguir el recorrido. Recordar que los barcos que recorren la zona lo hacen entre el 1º de abril y el 1º de noviembre. En los meses de invierno no funciona el servicio de botes y ferrys.