No
es que no sepa apreciar el arte, es otra cosa.
Mañana
lluviosa en Paris.
Visita
obligada: Museo del Louvre.
La
Victoria Alada de Samotracia, magnífica obra escultórica atribuida
a Pithókritos de la escuela de Rodas elaborada
hacia el año 190 aC ubicada en lugar preferencial del museo francés.
Reclamada por Grecia.
La
Afrodita de Milos, más conocida como Venus de Milo, una de las
estatuas más representativas del período helenístico de la
escultura griega y una de las más famosas esculturas de todos los
tiempos, creada alrededor del año 120 a C, se encuentra en el Museo
del Louvre. Reclamada por Grecia.
La
Piedra de Rosetta, con el valor agregado de haber permitido descifrar
los jeroglíficos egipcios. Reclamada por Egipto. Algunos sostienen
que es una réplica y que la original se encuentra en el Museo de
Londres, pero de las piezas producto del latrocinio del museo inglés
me ocuparé otro día.
Colecciones de
esculturas de las civilizaciones de la Mesopotamia Asiática y
Egipto. Toros alados de la Mesopotamia, el Código de Samurabi, El
escriba sentado, un fragmento importante del Partenón de Atenas, y
cientos de otras valiosas antigûedades.
Esculturas
de la Edad Media de Donatello y de Miguel Angel.
Antigûedades
de Oriente y del Islam.
Joyas
preciosas americanas hurtadas de sus verdaderos dueños los mayas y
los aztecas.
Y
las pinturas! La Gioconda, La Virgen de las Rocas, La Virgen, el niño
Jesús y santa Ana, todas de Leonardo Da Vinci, las de Rafael,
Durero, El Greco y tantas otras.
Todas
ellas fueron robadas del patrimonio de otros países u obtenidas de
manera ilegal.
No
se trata de desmantelar uno de los mejores, sino el mejor, de los
Museos europeos, pero el gobierno francés debería compensar
económicamente a sus verdaderos dueños, al menos!
Paró
de llover, salgo del museo y me dirijo a la Plaza de la Concordia.
En
el centro de la plaza, el obelisco de Luxor, proveniente del Templo
de Luxor en Egipto. 3200 años de antigûedad con la punta recubierta
de oro y bronce y cubierto de jeroglíficos.
Resulta
evidente que la historia la escriben los que ganan, pero como dice la
canción, eso quiere decir que hay otra historia, la verdadera
historia, quién quiere oir que oiga.
Me
gusta Paris, es una ciudad hermosa, bellísima. Tiene las suficientes
bellezas propias como para no necesitar otras que no lo son, que son
ajenas, que tienen otros dueños.
Sería
maravilloso que los franceses devuelvan los tesoros ajenos o que compensen a sus verdaderos dueños.
No
creo que eso ocurra, pero dicen que soñar no cuesta nada.
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