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los lugares que tuve la suerte de conocer y los que conoceré algún día.

domingo, 24 de julio de 2011

el Museo de Londres

La Piedra de Rosetta

Todos los que me conocen saben que después de mi familia, mi pasión es viajar. A tal punto que toda mi vida he tenido dos trabajos para poder hacerlo.
Todos los que me conocen saben que no me gustan los ingleses. No me gustan porque practicaron la esclavitud, porque fueron piratas y robaban para la corona, porque tenían colonias y saqueaban los recursos de los territorios donde se encontraban, porque nos robaron las Malvinas y por varias cosas más semejantes a éstas.
Por esa razón, no tenía un especial interés en conocer Londres o Inglaterra.
No obstante quise hacer un tour  por algunas ciudades europeas y todos  incluían Londres, así que, acepté ir.
En Calois, Francia, subimos al Tren Euroestar que atravesando el Canal de la Mancha te lleva a Inglaterra. Ni nos dimos cuenta que viajábamos por debajo del mar en un viaje confortable de algo más dos horas. Los ingleses con toda cortesía hacia los franceses, bautizaron la estación de llegada del tren con el nombre Waterloo. Ellos son así de corteses!!
De Waterloo al hotel en la ribera del Támesis.
A la mañana siguiente, todo Londres a nuestra disposición: La torre de Londres, la Abadía y el Palacio de Westminster, el palacio de Buckingham, el castillo de Windsor, Piccadilly Circus, Hyde Park.
Luego los museos: el de Historia Natural, el Victoria and Albert Museum, el Museo Británico.
Ah! El museo británico: es uno de los mayores museos de antigüedades de todo el mundo y altamente polémico ya que sus antigüedades provienen del saqueo realizado en diferentes países.
El museo nació gracias a la colección privada de un médico y naturista: Sir Hans Sloane, que en su testamento donaba  al gobierno inglés,  80.000 artículos. La colección constaba de 40.000 libros, 7.000 manuscritos, obras de Durero, su colección de ciencias naturales y medicina, y antigüedades de Egipto, Grecia, Roma, de Oriente Medio, Extremo Oriente, y de América, que el señor Sloane adquirió no se sabe como ni a quién.
Para completar esta espectacular colección, el gobierno inglés  también adquirió la biblioteca de Sir Robert Cotton y la del anticuario Robert Harley.

La mayoría de los objetos que  se exhiben en el museo, provienen de los botines de campaña de las acciones militares que Inglaterra llevaba a cabo, otros fueron robados de sus colonias o sustraídos a los que les robaron a sus colonias.
Recuerdo que uno de los guías con total falta de vergüenza comentó, si quieren conocer el Partenón, vayan a la sala dedicada a Grecia: tenía razón, una parte importante de la Acrópolis de Atenas se encuentra en esa sala.
En el museo se exponen esculturas griegas y romanas, los mármoles del Partenón, innumerables obras del arte egipcio, sarcófagos, momias, armaduras medievales, arte prehistórico, monedas, armas, colecciones de piedras preciosas aztecas y mayas, porcelanas sumerias, figuras funerarias chinas, etc, etc, estas obras hacen un total de más de siete millones de objetos, mas un sinnúmero de obras ocultas en el subsuelo.

Maravillada con las obras expuestas e indignada por su procedencia, folleto en mano, comencé a buscar la Piedra de Rosetta.
La Piedra
de Rosetta es una piedra de basalto negro que encontraron los soldados franceses de la expedición de Napoleón a Egipto en 1799, en la zona cercana al puerto de Rosetta. La importancia de esta piedra radica en que permitió descifrar los jeroglíficos egipcios, lo que a su vez permitió conocer la cultura egipcia más profundamente. La piedra fue esculpida en el 196 a C y contiene un mismo texto en tres idiomas distintos: griego, jeroglífico  y demótico (la escritura egipcia nativa diaria). Las inscripciones en griego permitieron a los científicos descifrar los jeroglíficos. Ante la caída de Napoleón, la piedra pasó a manos de los Ingleses bajo el Tratado de Alejandría  junto con otras antigüedades descubiertas por los franceses.
Es una obra muy importante y por ello debía estar en lugar preferencial, pero no la encontraba por ninguna parte y en el folleto no se hacía referencia a ella. Después de buscarla por largo rato, comencé a preguntar a los empleados del Museo, pero nadie parecía haber oido hablar de la famosa piedra.
Por fin recorriendo el subsuelo en forma casual, la veo en un rincón oscuro del salón. 
¿Como puede ser que una antigüedad de semejante importancia esté arrumbada en ese sitio??
Es obvio que no la valoran lo suficiente…..
Pasaron algunos años y no hace mucho, leyendo el diario me entero que para conmemorar no se cuál aniversario, la sacaron de su ostracismo y la trasladaron a un lugar central del edificio.
Ahora está en un sitio privilegiado del museo porque obviamente a ningún inglés se les ocurrió devolverla a Egipto por mucho que el gobierno de este país la reclame.

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