Una visita a Sedona
Sedona es una pequeña ciudad que se encuentra ubicada en el centro de Arizona, a unos 193 kilómetros al norte de Phoenix, en una zona elevada que ofrece un hermoso paisaje.
Sedona es pintoresca y en sus calles se puede ver a los lugareños vestidos como en las películas antiguas del lejano oeste, sin que les falte el sombrero Stetson e incluso, la respetable cartuchera con su colt 45.
La ciudad también ofrece múltiples comercios donde venden artesanías propias de la región y armas de todo calibre.
En Sedona estuvimos pocas horas, pero el tiempo suficiente como para admirar las hermosas artesanías de los nativos del lugar y recorrer los negocios de venta de armas.
En uno de esos comercios quise comprar una réplica de revolver de los que se usaban en el far west para tener de adorno en mi living. Así que me trabé en una conversación complicada con el dueño del local que vendía los revólveres y sus réplicas, él en inglés y yo en español.
Empleando el lenguaje universal de las señas, descifrando con mi escaso inglés lo que escuchaba y pagando en dólares, pude comprar un hermosa réplica del revolver que usaba Wyatt Earp, el famoso y legendario Sheriff de Dogde City.
Satisfecha con mi compra la guardé en mi cartera y continué el tour por la costa Oeste de Estados Unidos, hacia el Cañón del Colorado.
Pero como todo llega a su fin, también llegó el día de volver a casa. Para entonces ya había olvidado el juguete guardado entre las miles de cosas de mi cartera y en el control de seguridad del aeropuerto de Los Ángeles hice sonar todas las alarmas.
Todos los que viajan a Estados Unidos saben lo paranoicos que son los norteamericanos con la seguridad de los aeropuertos. Es comprensible lo que ocurrió después que empezaron a sonar las alarmas, pero todavía me espanto al recordarlo.
En menos de un instante me encontré rodeada por varios guardias de seguridad que me gritaban en ese idioma incomprensible que usan.
En menos de un instante recordé la réplica del revolver de Wyatt Earp que llevaba en la cartera.
Y en menos de un instante recordé como se dice juguete en inglés.
- Is a toy, is a toy, empecé a gritar, mientras mis hijas se desternillaban de risa.
Las muy malditas, a pesar que hablan un excelente inglés, no me brindaron ni un poco de ayuda.
Por fin logré hacerme entender y pude entregar el “revolver” extraído con dos dedos de mi cartera al guardia más próximo que me apuntaba con un revolver de verdad.
Después apareció un latino, empleado del aeropuerto y comenzó a explicarme que está prohibido llevar armas de todo tipo, aún de juguete, en el equipaje de mano, que no me detenían por mi ignorancia y bla bla bla…..
Aprendí la lección. Si esto hubiera ocurrido después del atentado a las torres gemelas, seguro no lo estaba contando.
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