conocer y descubrir lugares cercanos y remotos

los lugares que tuve la suerte de conocer y los que conoceré algún día.

jueves, 21 de julio de 2011

viaje a Israel

Tierra Santa
El viaje a Israel y Tierra Santa fue para mi un viaje largamente esperado. Conocer los lugares santos, las tierras donde nació, creció y predicó  Jesús. El territorio donde hace miles de años se inició la civilización occidental.
Pude cumplir mi sueño en enero de 2011 y el viaje real no fue menos que el soñado.
Iniciamos el recorrido por Tel Aviv, la ciudad más grande de Israel, bañada por el mar Mediterráneo. Cosmopolita, moderna, con la presencia justa de lo antiguo en Yaffo (Jafa). Las playas de arenas doradas estaban desiertas y el mar azul totalmente en calma. Invierno en Israel, un invierno casi primaveral, 18 º o algo más. Lujosos hoteles, centros comerciales y mercados en las calles, alumbrados con un sol espectacular.
Días después partimos hacia el desierto de Judea camino al Mar Muerto. El desierto: su aspecto árido y solitario impone. Los  campamentos de beduinos y pastores nos transportan miles de años hacia el pasado. Nos acercamos a Masada, la colina se ve nítidamente separada de las otras. Algunos camellos cerca de la ruta descansan tranquilamente.  
Recorrer las ruinas de Masada y conocer los sucesos ocurridos allí, nos acercan un poco más a la idiosincrasia de los nativos de esta tierra. Todavía se puede observar claramente la explanada que usaron los romanos para acceder al lugar. Después de tantos siglos!!!
El Mar Muerto, un capítulo aparte. El suelo sólido de sal, flotar fácilmente en el agua pesada, la tibieza del agua a pesar que en enero es pleno invierno en Israel. Las mujeres árabes, totalmente cubiertas, aún en la playa, los hombres con turbantes y túnicas.
Camino a Galilea y llueve. Rarísimo un día de lluvia en Israel. El agua gris del mar de Galilea se confunde con el gris del cielo. No se distingue el horizonte, no se distingue la orilla. Estamos en una barca de madera  con otros peregrinos y con un sentimiento indefinible,  navegando por el mismo mar donde navegó la barca que transportaba a Jesús hace  dos mil años.
Camino a Jerusalén, a lo lejos Jericó,  las plantaciones en los campos con riego por goteo. el desierto transformado en un vergel. Llegamos al Jordán. El lugar del bautismo de Jesús.  Personas con túnicas blancas  se bautizan en el río, repitiendo un rito milenario.
Jerusalén. Que se puede decir de la ciudad santa para judíos, cristianos y musulmanes?. Una ciudad especial, blanca, de piedra, con lugares antiquísimos y otros muy modernos. La ciudad vieja amurallada, el monte  de los olivos, las  callejuelas laberínticas, los mercados al aire libre, el camino al calvario, la iglesia de la Anunciación. Las personas que caminan por  Jerusalén. Los contrastes entre la vestimenta de los judíos ortodoxos y los jóvenes punks. La entrada al vía crucis, las cruces de madera apoyadas en la pared antes de entrar al santo Sepulcro. Jóvenes soldados, chicos y chicas, con ametralladoras hablando por celular.
Belén. El muro que la rodea. La entrada a territorio Palestino donde está la iglesia de la Natividad.  La diferencia apreciable entre las viviendas de los palestinos y las viviendas de los israelíes. Costumbres semejantes de ambos pueblos. La protección que brindan a los animales callejeros, especialmente a los gatos.
La visita al muro de los lamentos. No puede faltar. Esconder un papelito en las grietas del muro. Estará allí durante mucho tiempo, quizá se quede ahí para siempre. Por  qué no pensarlo?. Creyentes de todas las edades orando mirando el muro.
Es sábado, el sabath, todo está cerrado y silencioso. Caminamos por los techos de algunas casas de Jerusalén. Nos llevan  por allí para poder ver bien la ciudad santa. A lo lejos se ve la cúpula de la Roca, vista emblemática de Jerusalén. A iniciativa del chofer del ómnibus, un palestino, el guía judío nos reparte un pequeño vaso de madera con vino a los peregrinos, todos cristianos, brindamos por la paz.







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